Agradezco tu atención y con gusto te comparto lo siguiente:
Desde la perspectiva filosófica, el ser humano no solo se entiende como un ser biológico, sino como un ser complejo, que siente, piensa, actúa y vive en relación con otros, y con todo lo que le rodea. No obstante, la verdadera pregunta es: ¿qué es el ser humano?
- EL SER HUMANO COMO SER RACIONAL (Grecia clásica): Sócrates y Platón. El hombre y la mujer son seres racionales, cuya esencia está en su alma. Conocerse a sí mismos, es la clave para comprender sus emociones, pensamientos, valores, debilidades, fortalezas, y patrones de comportamiento. Por otro lado. Aristóteles define al ser humano, como un “animal racional” y “político”, que razona y vive en sociedad.
- EL SER HUMANO COMO COMO CRIATURA DE DIOS (Edad Media): El hombre y la mujer son creación de Dios, compuestos de cuerpo y alma, con libertad y responsabilidad moral. Y su fin, último, es Dios.
- EL SER HUMANO COMO SUJETO PENSANTE (Edad Moderna): Descartes. “Pienso, luego existo”. Enfatiza la razón, la autonomía y el conocimiento. El hombre y la mujer son, ante todo, sujetos que piensan y son conscientes de sí mismos.
- EL SER HUMANO COMO SER LIBRE Y RESPONSABLE (Filosofía contemporánea): Kant. El hombre y la mujer comparten una naturaleza moral, y son capaces de actuar según los principios que ellos mismos definen. En el existencialismo (Sartre): el hombre y la mujer no tienen una esencia fija, pues, esta se va construyendo conforme a sus decisiones.
- EL SER HUMANO COMO SER SOCIAL E HISTÓRICO: Marx. El hombre y la mujer se definen por sus relaciones sociales y su trabajo. Ortega y Gasset. “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”. El hombre y la mujer no pueden separarse de su contexto.
En conclusión, y desde la perspectiva filosófica, el hombre y la mujer son seres racionales, libres, morales, sociales, históricos y conscientes de sí mismos.
En el área espiritual, el hombre y la mujer son seres con la posibilidad de renacer y trascender, a fin de superar los límites de su propia existencia. Pues, no se reducen solo a su condición física, a su cuerpo o a su mente, sino que entran en contacto con una realidad mayor. A una dimensión que los excede y los conecta con algo más grande, que va más allá de sí mismos, a su Creador. Por tanto, los seres humanos fueron y son creados a imagen y semejanza del Dios viviente. Según las Sagradas Escrituras, podemos entender que: “Luego dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo; sobre los animales domésticos, sobre los animales salvajes y sobre todos los animales que se arrastran por el suelo»”. Génesis 1:26
En otras palabras, el hombre y la mujer son seres espirituales, que poseen un espíritu y un alma, siendo el núcleo más profundo de su ser. Y es gracias a ellos, que estos, le buscan sentido a su propia existencia y se preguntan por el bien, el mal y la verdad. Y la unidad integral entre el cuerpo, el alma y el espíritu, les facilita conectarse con el mundo material. A sus almas con sus emociones y voluntad. Y sus espíritus con la trascendencia. Además, tienen conciencia y la necesidad de buscar lo sagrado, a Dios y la plenitud. Pues no están condicionados solo por sus instintos, ya que, el hombre y la mujer tienen la capacidad de superarse, crecer interiormente y transformar su vida. Dado que, no son seres terminados, sino seres en proceso, llamados a desarrollarse, a sanar, a amar, y a encontrar su armonía interior. Es decir, el verdadero propósito del ser humano, es alcanzar la madurez espiritual, vivir en integridad y alinearse con los objetivos del eterno Dios, para su vida.
Cómo aborda la Biblia este asunto:
“Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.” Hebreos 5:14
