¿De dónde venimos?

Gracias por tu tiempo; con gusto te comparto lo siguiente:

Desde la perspectiva científica, el ser humano es clasificado como Homo Sapiens, y originario del continente Africano. Allí surgió hace unos 200,000 años; pues, existe evidencia fósil y genética. A partir de un largo proceso evolutivo, los Homo Sapiens se expandieron por todo el mundo, experimentando una transición gradual en muchas de sus características, tanto físicas como comportamentales. Siendo esta, la teoría científica más aceptada.

Desde la perspectiva filosófica. Platón, “el ser humano proviene del mundo de las ideas. El alma existe antes del cuerpo y esta “cae” en él. Y somos de una realidad espiritual más perfecta”. Aristóteles, “el ser humano surge de la naturaleza. El cuerpo y el alma forman una unidad inseparable. Y el alma es el principio vital del cuerpo”. Descartes, “el ser humano se compone de dos sustancias: cuerpo (material) mente o alma (pensante). Y el origen del “yo” está en el pensamiento”. Empirismo (Locke, Hume), “el ser humano no trae ideas innatas, y llega al mundo como una “tabla rasa”, formándose a través de la experiencia”. Existencialismo (Sartre, Heidegger), “el ser humano no tiene un origen con sentido predeterminado, ni un plan superior establecido. Primero existe, luego se define a sí mismo, y su “origen” está en la libertad y en sus decisiones”. Materialismo, “El ser humano es producto de la materia y la evolución, y no existe un origen espiritual, solo biológico y social”. En otras palabras, para la filosofía el ser humano puede venir de una realidad espiritual, de Dios, de la naturaleza, de la experiencia, o construirse a sí mismo, sin un origen trascendente.

Desde la perspectiva creacionista, el origen del ser humano es fruto de un acto divino de la creación. Es por ello, que proviene de un Ser Supremo, Eterno, Omnipotente, Omnipresente y Omnisciente. Creador del universo y la humanidad.

Todas las perspectivas son relevantes, y cada enfoque tiene su importancia. En el caso puntual del creacionismo, esta doctrina puede coexistir con la teoría científica, pues existe evidencia genética y fósil. Y la ciencia, no debería descartar la teoría creacionista, pues, existe la posibilidad de que el universo y la vida, se originaron a partir de los actos concretos de un Ser de naturaleza Divina. Y es precisamente en este punto, donde se debe analizar minuciosamente los datos y los hechos, a fin de, descubrir la verdad. Con razones y evidencias que nos conduzcan a una conclusión definitiva. Demostrando la veracidad o la falsedad de una de las dos teorías. Dicho de otro modo, ¿Cuál de las dos posturas tendrá mayor sustento? ¿La creacionista o la evolutiva? Si bien es cierto, que, existe evidencia fósil y genética, nuestro planeta está repleto de fósiles de criaturas que no son humanas, y comparten rasgos humanos. Es decir, la genética humana, comparte características con otros seres vivos. Pues, todos los organismos de la Tierra provienen de un antepasado común, y comparten la molécula de ADN. Desde las bacterias, hasta las plantas y animales, dirigiendo la síntesis de proteínas y enzimas que conforman la química de la vida. Y el ser humano comparte la mayor cantidad de características genéticas con los chimpancés y los bonobos.

Según la teoría de la evolución (Charles Darwin):

Premisa 1: Todos los seres humanos son clasificados como Homo Sapiens.

Premisa 2: Los Homo Sapiens experimentaron una transición gradual en muchas de sus características físicas.

Conclusión: Por lo tanto, los Homo Sapiens, se convirtieron en seres humanos.

Sin embargo, no existe en la tierra, una cantidad considerable de fósiles de Homo Sapiens, que nos permitan determinar que el ser humano provenga del mismo. Tan solo unos vestigios que ofrecen pocas señales. Tampoco se puede descartar el hecho, de que estos restos fósiles pertenezcan a criaturas extintas, o con rasgos en común, pero no idénticos al ser humano. O personas con defectos estructurales en su cráneo y cuerpo, ocurridos durante el desarrollo fetal o embrionario, alterando su forma y función. Pues, el tiempo no es sinónimo de evolución, y la evolución desde hace tres mil años atrás, no ha proporcionado cambios significativos, en cuanto a la apariencia física del hombre y la mujer. Es por ello, que, debemos analizar críticamente la teoría científica, sometiéndola a escrutinio. Pero respetando sus aportes. Aunque, dicha teoría tenga evidencia y aparente sentido, no se puede ignorar la posibilidad de estar mal concebida, y podría resultar en conclusiones erróneas e interpretaciones inexactas. Ya que, pocos fósiles pueden ser una rareza o una excepción, mientras que, muchos fósiles, permiten identificar tendencias consistentes en el tiempo, o cambios graduales en las especies, a fin de, confirmar patrones y no casos aislados. Un registro fósil amplio, permite probar, ajustar o descartar hipótesis según coincidan (o no) con la evidencia, y hacen que la teoría sea reproducible y verificable. Pues, reduce la posibilidad del error y la incorrecta interpretación. Cuantos más restos se analicen, menor es la probabilidad de que la teoría se base en una reconstrucción equivocada, un fraude o una coincidencia. Y en el caso de la teoría evolutiva carece de suficientes fósiles, que le permitan a la misma, ser una certeza absoluta. Es por ello, que, no cuenta con el respaldo suficiente, debido a la débil base en que se sostiene.

En cuanto a la teoría creacionista, adquiere mayor solidez, fortaleciéndose considerablemente.

Premisa 1: Todos los seres humanos son hechos a imagen y semejanza de Dios.

Premisa 2: Existe un Ser Supremo, Eterno, Omnipotente, Omnipresente y Omnisciente. Creador del universo y la humanidad.

Conclusión: Por lo tanto, los seres humanos provienen de Dios.

¿Qué enseña la Biblia sobre este tema?

“Y Dios el Señor formó al ser humano del polvo del suelo; entonces sopló en su nariz aliento de vida y el hombre se convirtió en un ser viviente”. Génesis 2:7

error: Content is protected !!