Debemos tratar a los demás con respeto, amabilidad y empatía, siguiendo la regla de oro, “tratar, cómo nos gustaría ser tratados”. Esto implica ser considerados, pacientes, comprensivos y abstenernos de juzgar a los demás. Es decir, aprender a defender los criterios, sin el ánimo de ofender, formando juicios u opiniones basadas en hechos reales y no en suposiciones.
