La misión del ser humano es un tema amplio y multifacético, que lo hace complejo y diverso. Con distintas perspectivas, tanto filosóficas como religiosas y científicas. En aras de reflejar la riqueza de las experiencias y las creencias. Algunas interpretaciones sugieren que la misión del ser humano incluye lo siguiente:
- DESPERTAR ESPIRITUALMENTE: Es el proceso de transformación interior. Y el resultado de las experiencias significativas, o situaciones de gran impacto emocional. Tales como, las crisis personales, las pérdidas, los momentos de profunda introspección, y las prácticas de reflexión u oración. Siendo el alba en la conciencia y la chispa silenciosa que ilumina cada rincón del ser. Donde el velo de lo aparente cae y muestra, que la realidad visible cubre algo más vasto y profundo. Alineando los pensamientos, las emociones y las acciones, con la búsqueda de propósito y sentido. Pues, sintoniza la mente con el espíritu, la sensación de conexión con la naturaleza, con los demás, y la sensibilidad emocional, con la perpetua paz, el equilibrio y la plenitud. Todo lo anterior, con la intención de que el hombre y la mujer conozcan su verdadera esencia, valores y propósito. Comprendiendo que son mucho más, que sus propios miedos. De ahí que, el despertar espiritual nos permita abrir los ojos a la verdad y al reconocimiento de las fortalezas y debilidades, a fin de, liberarnos de las sombras que nublan nuestro ser.
- BUSCAR LA SALVACIÓN: La salvación es un concepto profundo, que tiene matices religiosas y filosóficas; y su significado varía según la tradición o perspectiva. En términos generales, se refiere a, liberarse de aquello que limita y causa sufrimiento. Y desde la perspectiva espiritual, significa escapar del pecado y de todo aquello que nos separa de la verdad y de Dios, a fin de, alcanzar la vida eterna, la iluminación y la unión con lo divino. Jesús o “Yeshúa” fue quien murió en la Cruz para expiar los pecados de la humanidad, ofreciendo salvación. Luego, se levantó entre los muertos, otorgando vida eterna. Cabe señalar, que este regalo solo se le da a quienes le reciben, y le aceptan como su Señor y Salvador. Siendo su sacrificio una revolución espiritual, que transformo el mundo del primer siglo, y altero el curso de la humanidad.
