¿Porqué nos sentimos mentalmente atrapados y emocionalmente cansados?

En las aristas de las preocupaciones la capacidad de pensar con claridad se desvanece, y la reflexión se vuelve difusa, nublando el entendimiento. Cuando se tiene muchas responsabilidades y decisiones que tomar o estímulos por procesar, el cerebro se fatiga. Y cada elección, incluso por pequeña que parezca, drena la energía mental. Causando una sensación de “bloqueo” o de estar atrapado/a.

Además, el estrés producido por eventos adversos y desafiantes, activa el sistema de alerta de manera prolongada. Esto no solo provoca ansiedad, sino que agota la energía emocional, produciendo fatiga, irritabilidad, miedo, tristeza, culpa, frustración y dificultad para concentrarse. Esta “carga emocional” se siente como un peso, que dificulta la reflexión y la toma de decisiones, por la desconexión de la motivación con el propósito. Dando vueltas a los mismos problemas en un ciclo sin salida. Limitando la creatividad, el pensamiento estratégico, y surgiendo la sensación de vacío y cansancio emocional.

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